La elección del EPP adecuado trasciende el simple cumplimiento de una entrega; representa una decisión técnica estratégica que debe basarse en una matriz de identificación de peligros y evaluación de riesgos (IPER) rigurosa. Un equipo mal seleccionado no solo ofrece una falsa sensación de seguridad, sino que puede introducir nuevos riesgos, como la fatiga ergonómica o la limitación de la visibilidad y movilidad. En la prevención moderna, entendemos que el EPP es efectivo únicamente cuando existe una compatibilidad total entre las características técnicas del elemento, el entorno operativo y las condiciones antropométricas del usuario, garantizando que la última línea de defensa sea realmente infranqueable ante el accidente.